Viernes Santo

La Iglesia Católica da vuelta al año de un rito en otro. Hoy toca el turno de Viernes Santo. Más allá de las supersticiones de la época (como la de la conveniencia de matar animales marinos en lugar de matar animales terrestres) no observo que la fecha produzca una sinergia muy notable con la comunidad. Para mucha gente es un feriado, no un día de reflexión, menos todavía un día de estudio. Seguramente esto exhibe la verdadera sensibilidad religiosa de la gente, más allá de las encuestas o más allá de escudarse en argumentos religiosos para dar rienda suelta a su conservadurismo en materias políticas. Pienso que si se le va a dar alguna importancia a conmemorar la muerte de Jesús de Nazaret, ésta debiera expresarse queriendo saber más, afilando la capacidad de crítica de modo que la fe sea más fuerte o se llegue a la conclusión de que después de todo no hay fe. Ocasionalmente he visto que varias iglesias, no sólo la católica, organizan actividades de discusión con nombres que intentan dar fuertes golpes de efecto. Una ficticia podría ser “¿Fue Jesús el esposo de María Magdalena?” de modo de cautivar imaginaciones; pero hay que ser de una ingenuidad descomunal para pensar que la respuesta a la pregunta del título realmente es algo sobre lo cual va a haber una discusión abierta y que al comienzo de la actividad en realidad no se sabe cuál va a ser la conclusión. Sin embargo aún estas actividades son excepciones. La regla es el rito, la docilizante conmemoración no crítica.

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