Astronomía y prensa

La relación es siempre complicada entre periodismo y ciencia. Quienes trabajamos en ciencia tenemos dificultad en tolerar los criterios puramente mediáticos que muchas veces usan l@s periodistas. Quienes son periodistas tienen dificultad en comprender nuestro prurito científico de usar y aplicar conceptos con rigurosidad. Esta brecha empeora cuando se trata de temas con los cuales existe una familiaridad informal de parte de la comunidad. En astronomía, por lo tanto, esto pasa todo el tiempo y los roces son frecuentes. Esta semana me ha tocado tenerlos con un programa de la televisión local. El programa se llama “Anclados” y aún falta verlo, pues se emite este domingo. Sin embargo ya hasta aquí el proceso ha crecido de lo medianamente novedoso hasta lo francamente alarmante.

El asunto partió mal, con negligencias que podrían haber sido fácilmente evitadas. Un ejemplo es la promesa de que l@s periodistas me entrevistarían en el IA a las 15:30 h para mostrarme un video que querían que analizara. En realidad llegaron media hora tarde, empezaron a grabar todavía otra media hora más tarde, y finalmente el tema del video ni siquiera lo mencionaron, haciéndomelo ver sin aviso al día siguiente en el contexto de un encuentro casual. Estas malas prácticas, aunque me desagradan, las tolero y nada más me arrancan encogimientos de hombros (mentales, en la mayoría de los casos).

El tema por el cual se aproximaron a nosotr@s era, en sus palabras, “Astronomía en la II Región de Chile”. Me pareció pertinente, pues hace pocas semanas la Editorial Pehuén me había pedido que escribiera un artículo para una enciclopedia de la Biblioteca Bicentenario sobre ese mismo tópico. Fue desconcertante entonces que en la práctica no me preguntaran nada importante sobre el tema, sino sobre cosas vagamente conectadas, tal como la razón de haber abierto la carrera de Licenciatura en Física (lo cual me era difícil responder pensando que llevo sólo un año acá y que la carrera fue abierta hace cuatro), o desalentadoramente generales como “¿qué es ser un astrónomo?”… Pero (más encogimientos de hombros mediante) comprendo que muchas veces un/a periodista no tenga tiempo para documentarse a fondo sobre aquello que va a reportear y que entonces las preguntas surjan con más improvisación de la deseable. La diferencia en ese momento la hacen el talento y la cultura general, y he tenido a veces la fortuna de encontrarme con profesionales brillantes. Sin embargo, y para mí este punto es fundamental en la crítica que sigue, creí en todo momento en lo que l@s periodistas nos dijeron que sería el tema del programa, es decir, “Astronomía en la II Región de Chile”, y bajo esa premisa di las facilidades de contacto con estudiantes y contribuí a persuadir a mis colegas de colaborar con el programa.

La visita comenzó a empañarse de a poco, primero con un comentario escuchado casualmente entre el equipo periodístico respecto a que planeaban preguntar a l@s estudiantes del IA sobre ovnis y el Chupacabras. No presté mucha atención a ello, pensando que se trataba de una broma, hasta que supe que ya había ocurrido y que el estudiante entrevistado estaba preocupado, pues con la promesa de inquirir sobre el Planetario Móvil (un proyecto de divulgación astronómica de alto nivel financiado por el MINEDUC) habían terminado preguntándole sobre extraterrestres. Él se sintió incómodo con ese trato, y he observado en estos días que poco a poco la inquietud ha ido extendiéndose al resto de la planta estudiantil a medida que se han enterado de lo que ocurrió. Es una reacción que en su espontaneidad me reconforta, pues poner a un lado el deslumbramiento fácil de hallarse en los medios por cuestionar la calidad de su contenido atestigua un proceso que no es enseñado en ninguna asignatura en particular pero que tiene lugar en la medida en que la vocación científica madura y se une a un sentido profundo de la responsabilidad social de la ciencia y de la divulgación que de ella se haga.

Esa misma noche escuché otro rumor respecto a que en el mismo programa aparecería la opinión de un ufólogo de Calama. Eso ya era más serio. La gente que me conoce sabe que soy un defensor empecinado de la diversidad cultural, del carnaval de conocimientos, de sacar a la ciencia del trono en que l@s cientificistas la ponen y hacerla discutir con otras formas de ver el mundo. Pero también soy una persona con una mente estructurada y sé cuándo/cómo y si puedo juntar dos cosas. No grito en una biblioteca. No le pido asesoría legal a mi dentista. Y, más aún por formación profesional y por la ética que de ella se deriva, no acepto compartir espacio con la ufología cuando estamos hablando de astronomía. Repito: no acepto compartir espacio con la ufología cuando estamos hablando de astronomía. Si me invitan a un programa en que hablaremos de ovnis, de astrología o cualquier otra pseudociencia, voy encantado. Creo que negarse al debate no va a mejorar el mundo, y estoy convencido de que la ciencia tiene una misión en la sociedad que va más allá de proveer algún tema misceláneo con que rellenar un suplemento un día sábado. No obstante, cuando me plantean que el programa tratará de “Astronomía en la II Región” no importa si el porcentaje destinado a la ufología es un 1%. Sencillamente tal segmento no tiene nada que hacer en el contexto de ese tema y no puedo ofrecer mi colaboración a algo cuyo planteamiento se me hace evidente en ese momento que está fundamentalmente errado. Haber obtenido mi colaboración en esas condiciones significa haber omitido algo crucial al pedírmela.

Pongamos las cosas en contexto. Si el programa fuera sobre “Seguridad ciudadana en Chile” no me imagino incluyendo en el mismo programa a la Ministra de Justicia, a algun@s legislador@s, al Director de Carabineros de Chile y a un árbitro de fútbol. Se podría decir que el árbitro de fútbol de todos modos puede opinar sobre el tema, y que guarda una cierta relación pues ayuda a imponer el orden durante los partidos de fútbol. Espero no tener que explicar por qué esa argumentación es falaz. No obstante, cuando se trata de cuestionar la inclusión de un ufólogo en el programa sobre astronomía, esto encuentra muchas mas resistencias y sorpresas, y sin embargo esta persona tiene tanto que decir sobre astronomía como un árbitro sobre seguridad ciudadana.

Esto configuraba una coyuntura complicada, pues como astrónomo me plantea un dilema ético. Si yo acepto pasivamente compartir espacio con un ufólogo en un programa sobre “Astronomía en la II Región de Chile” estoy aceptando que ése es un punto de vista pertinente al tema, y eso sería una irresponsabilidad profesional. Es como un médico que participara en un programa sobre “posibilidades de curar el SIDA” en que supiera que en el mismo programa se incluirá el aporte de alguien que dice curarlo encendiendo velas a los ángeles. Por otro lado plantear esta crítica a un/a periodista genera problemas sociales que, enfrentémoslo, preferiría evitar. Finalmente, habiendo agotado otras opciones, tomé contacto con l@s periodistas (tras haber confirmado que compartíamos criterio con los demás astónomos del IA y también con astrónom@s amateur de Likancabur) para expresar el malestar que sentíamos por lo que nos parecía un cambio de rumbo respecto a la intención declarada del programa; para advertir sobre el resquebrajamiento de confianza que esta producción conllevaría de continuar adelante como hasta ahora; pero también para constructivamente proponer soluciones. Hablamos largamente. Una propuesta que les hicimos fue hacer un programa distinto en que se abordara la ufología de la II Región, o fenómenos paranormales de la II Región, en el cual alguien del IA participara dando un punto de vista científico, y debatiendo con quienes tuvieran otra manera de ver el tema. Otra solución que planteamos fue simplemente mover el material sobre ufología a algún otro programa, consecuentes con una aclaración hecha por l@s periodistas de que la aparición del ufólogo constituía un material “independiente” del tema principal (y lógicamente, por tanto, desplazable con la misma independencia a cualquier otro programa sin mayor daño). Ninguna de estas soluciones fue acogida y llegamos a un punto muerto en el cual, no sorprendentemente pero sí decepcionamente, predominaron las reacciones emocionales.

¿Qué pasará ahora? No sé, y la verdad importa poco pues lo que merece mi crítica ya ocurrió. Me frustran estas situaciones. Tod@s concordamos en que en Chile falta más cultura, más ciencia como parte de la formación del público general, pero cuando se trata de identificar quién tiene que mejorar su aporte a la sociedad para lograr esto, se trata siempre de alguien más, no de un@. Yo creo que las cosas pueden cambiar, creo que es posible influir para vivir en un mundo mejor, y por eso invierto bastante tiempo en lo que much@s científic@s consideran un esfuerzo inútil por pedir a nuestr@s profesionales que ofrezcamos trabajos de primer nivel, que nos saquemos de la boca la excusa “es que estamos en Chile” o “si esto es Antofagasta no más”. Para mí el criterio es “¿ese programa se podría exhibir en la BBC o en una cadena televisiva todavía mejor?”. Y la respuesta es no. Tengo la certeza de que ya por su puro planteamiento hasta ahora el programa no pasaría ni por una mirada de reojo que le hubiera dado el asesor científico de la BBC. Lo que destapa un punto más grave todavía. En buenos medios de comunicación ese cargo, el de asesor/a científic@, existe de manera estable, y la persona que tiene ese trabajo recibe un sueldo altísimo. Acá no existe pero ofrecí una asesoría científica del mismo nivel por mero idealismo. Y fue ignorada. Olímpicamente. Es como para tirar la esponja y encerrarse en la oficina. Much@s colegas lo hacen.

Un amigo me dijo “lo que estás tratando de hacer es como querer lograr que de un día para otro la gente deje de pedir que la lleven por $100 en la micro”. Es posible, pero soy ambicioso. Quiero ver una sociedad mejor mientras esté vivo, y eso requiere dar pasos concretos ahora y no, por buscar la vida tranquila y evitar quedar ocasionalmente como el malo de la película, desechar la posibilidad de seguir creyendo en la gente, en que su honestidad profesional y alguna secreta primavera de la vocación que la llevó a trabajar en lo que trabaja le hará compartir esta ambición de un mundo que puede cambiar gracias a lo que tiene en sus manos cambiar.

3 pensamientos en “Astronomía y prensa

  1. Bandolera

    Hola Eduardo, una consulta concuerdo contigo respecto al tema, sin embargo tengo una duda. En el café astronómico el representante de Eso señaló que no concuerda con el estudio de objetos no identificados, pues los que él conoce están clasificados…puede ser eso…..??? realmente podemos decir que no hay objetos no identificados (quitando todo contexto “marciano” entre medio).
    Poco a poco he leído tus escritos y vi que estudiaste en Concepción, bueno yo soy penquista, pero ando en este norte..conociste el observatorio de Penco (ELKE), es un proyecto particular….quedaba anteriormente atrás de mi casa, en la Villa Los Radales, entre el bello bosque…allí fue mi primer acercamiento a este mundo..
    Leí por ahí que nopermitías comentarios en tu blog, pero como vi esta opción lo intenté, pero si te molesta o quita tiempo, sólo me lo haces saber.
    Saludos

  2. eundas Autor de la entrada

    Ignora lo que dije respecto a los comentarios. Eso fue en la primera encarnación del blog, pero ahora estoy experimentalmente animándome a recibirlos, a ver cómo resulta.

    Mira tú… una vecina prácticamente 😀 Por supuesto que conozco el Observatorio Elke y conozco también a Paris, aunque nuestra relación ha pasado por algunos baches, precisamente por asuntos relacionados con ufología (para más detalles léete el blog de Tauzero, http://www.tauzero.org, los comentarios a la noticia de un supuesto OVNI visto junto al cometa McNaught). En el pasado colaboramos varias veces y de hecho una vez di una charla en Elke acerca de la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

    Respecto a tu pregunta, por supuesto que hay objetos no identificados, pero ¿no pasa eso en todo orden de cosas? Por ejemplo mira las manchas de tu casa. ¿Puedes explicar absolutamente todas las manchas que hay en las paredes? Seguramente de algunas tienes una vaga noción de que ahí mataste una araña, o que un sobrino se tropezó y puso la planta del zapato, etc. Otras serán más fáciles de historiar, pues se habrán originado el día en que entraron el sofá nuevo y se rayó la pared justo a la altura del respaldo. De otras no tendrás ni idea, pero probablemente no dudas de que se deben a accidentes similares, no a algo fundamentalmente inexplicado por la ciencia. Del mismo modo es imposible explicar absolutamente todo lo que se ve en el cielo sencillamente porque la calidad de la evidencia disponible no lo permite. Cuando evidencia de buena calidad ha estado a la mano, sin embargo, la conclusión invariable ha sido que se trata de fenómenos conocidos; quizás poco usuales, pero conocidos.

  3. Bandolera

    Genial, gracias por tu respuesta. Respecto a Elke, la idea inicial de su padre era más formal, luego seguramente la cosa se ha desvistuado un poco, pero vale el esfuerzo.
    Me gusta tu forma de enfocar la ciencia y explicarla. Justamente he visitado varios blogs en los que se ha hablado del tema café astronómico y en uno de ellos, entre otras cosas, señalé mejorar el audio que perjudicó mucho al antroplólogo dado a su idioma y lo bueno del moderador ( o sea tú), que intercedía muy bien entre el público y los científicos.
    Saludos y actualice seguido su blog….pasaremos por acá con interés….

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